LA CASA


MONTEZA



El inicio de la construcción de esta casa se remonta a los primeros años en que se establece la ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas en su ubicación actual a mediados del siglo XVI. Con el paso de los años esta casa va recibir modificaciones y reformas de acuerdo a las influencias de las diferentes épocas. Desde el siglo XVIII perteneció a la familia Monteza, siendo don Julián Monteza, personaje chachapoyano vecino de la Plaza Mayor, quien destacó participando en la Independencia de la Ciudad durante la gloriosa Batalla de Higos Urco y en iniciar la devoción a la Virgen Asunta, Patrona de esta ciudad.
El nombre de don Julián Monteza sale a relucir en el Parte Oficial de la Batalla de Higos Urco, escrita por el Coronel Juan Valdivieso y dirigida al Marqués de Torre Tagle, fechado en Chachapoyas independiente, el 13 de junio de 1821, a continuación transcribo el párrafo que le menciona:
“Tampoco son desatendibles los importantes servicios de los señores que durante nuestra ausencia custodiaron la ciudad, tales son: el Capitán de Milicias Don Manuel Matos, el de igual clase Don Julián Monteza y el Teniente retirado Don Tomás Cacho, quien además proporcionó varios útiles de guerra”.

La permanencia de la Virgen Asunta en esta casa

Los hijos de la Fidelísima ciudad de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, luego de haber superado los embates que sufrió a favor de la Independencia, retomaron de nuevo el comercio con otras ciudades del norte del Perú y con vecinos países como el Ecuador. Para lo cual tenían que recorrer extensos caminos, demorando largos períodos de tiempo; es así que don Julián Monteza, luego de permanecer en la ciudad de Quito (Ecuador), decide retornar a su amada ciudad, donde le esperaba la fiel esposa y sus amados hijos. El retorno se efectuó en el año1842, y antes de hacerlo, movido por su fe y devoción decide adquirir dos bellas imágenes de algún taller de la connotada Escuela Quiteña, estas imágenes fueron las de Jesús Nazareno, que en la actualidad sigue presidiendo la concurrida procesión del Domingo de Ramos y la de la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción.

En cuanto la señora Mariquita Méndez Becerril de Monteza, tuvo conocimiento del retorno de su esposo, trayendo estas dos imágenes. Luego de la venia y consentimiento de Monseñor José María Arriaga, primer Obispo de la Diócesis de Chachapoyas, organizó con sus familiares, amigos y vecinos la merecida recepción. La llegada e ingreso de las sagradas imágenes a la Ciudad, se realizó por el entonces cuartel (luego barrio) de Santo Domingo. En medio de danzas típicas, bailes de pallas y cánticos religiosos, llenos de júbilo y colorido. Las imágenes fueron conducidas a esta casa, la cual se ubica en la actualidad en el Jirón Ayacucho N° 952, Plaza Mayor de Chachapoyas. Siendo cariñosamente colocadas para su veneración en el oratorio familiar.

Pasaron los días, semanas, meses y años y la devoción a la imagen de María bajo la advocación de su Asunción, que era venerada en el oratorio de esta casa, fue ganándose el cariño y devoción de los chachapoyanos. En 1849 fallece Monseñor José María Arriaga, asumiendo el cargo el sacerdote chachapoyano Monseñor Pedro Ruiz Zumaeta en primera instancia como Administrador Apostólico y luego como Obispo, siendo preconizado en 1853 por S.S. el Papa Pío IX, apacentando fructíferamente esta parte del rebaño de Cristo hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1862.

Presumo que entre 1850 y 1860, Monseñor Ruiz visita al señor Monteza, para disponer el traslado de las dos imágenes a uno de los templos de la ciudad, ya que la devoción entre los ciudadanos ya había crecido. Tal orden de la máxima autoridad eclesiástica de la Diócesis, le apenó profundamente y dudó aceptarla.

La misma noche del día de esta visita, la Virgen en sueño revelador se le apareció a don Julián, en su habitación de esta casa, pidiéndole que hiciera construir una capilla en el barrio de Luya Urco, para que ahí se le rindiese culto. Inmediatamente en cuanto amaneció, don Julián acudió al Obispo y luego de narrar lo sucedido le solicitó autorización para buscar el terreno y construir la capilla, a lo cual accedió. Por la investigación realizada por don Manuel Saavedra Luján, sabemos que el terreno donde se construyó el primigenio templo, hoy Santuario al cual acudimos todos los años, fue adquirido y donado por la Señora Josefa llanos quien compró el predio a la señora Juana Candamo en 30 pesos con fecha 4 de agosto de 1864, como consta en los documentos que pertenecieron a la Notaría Pública de don Roberto Trigoso Santillán.

Cuenta la historia oral que al iniciarse los trabajos de la primitiva capilla por el pueblo fiel, una campanita milagrosa dejaba escuchar alegres repiques en las faldas del cerro de Luya Urco, dicha campanita nunca se encontró y se atribuyó este hecho a la gracia de Dios por medio de su Madre.

Ya en el plano topográfico de la ciudad de Chachapoyas, levantado por don Antonio Raimondi en 1865, aparece el santuario mariano en el cuartel (barrio) de Luya Urco con el nombre de “Capilla de la Asunta”. “La Asunta” fue el apelativo de cercanía y confianza con la que los chachapoyanos llamarón a la Virgen, durante el siglo XIX y principios del XX, como consta en varios documentos de dichas la épocas.

artesanal

LA CASA


EN LA ACTUALIDAD


La Casa Monteza en la actualidad forma parte integrante del Ambiente Urbano Monumental de la ciudad de Chachapoyas, es Patrimonio Cultural de la Nación por su historia, estrechamente ligada a la historia local, y por conservar el patrón arquitectónico de la ciudad. La casa fue construida con cimientos de piedra, paredes de adobe, presenta pilares tanto en el primer y segundo piso, puertas y ventanas de madera, y techo a dos aguas cubierto con tejas, con estructura en par, hilera y nudillo. Aunque los inicios de la casa es de mediados del siglo XVI, sus características son de influencia republicana del siglo XIX. En la fachada, que se aprecia desde la Plaza Mayor, se observa un portón y un balcón de antepecho de madera, obra resiente de Enrique Chávez Puerta y Victoriano Chávez Cruz. La Casa es de dos plantas o pisos a cuyo patio principal se accede mediante un zaguán, en el patio se puede observar una galería de dos plantas, al segundo piso se accede mediante una gradería de madera, todas las barandas del segundo piso son de balaustrada de antepecho. En el primer piso se encuentran lo que fue la sala principal y en el segundo piso habitaciones y lo que fue el oratorio familiar. La casa fue restaurada e intervenida a principios del siglo XXI por su actual propietario bajo la dirección del arquitecto Arturo Díaz Jáuregui.